We can be heroes…

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A veces da la sensación de que la identidad está en peligro de extinción, parece que hay una tendencia general a homogeneizarlo todo, a clasificar, a etiquetar…

Hemos empezado el año con toda una serie de inputs relacionados con el tema de la identidad, películas como la chica Danesa y toda una serie de noticias relacionadas con el tema de la transexualidad (no siempre positivas) nos hacen replantearnos muchos clichés que siguen latentes en esta sociedad.

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A veces da la sensación de que la identidad está en peligro de extinción, parece que hay una tendencia general a homogeneizarlo todo, a clasificar, a etiquetar…

Necesitamos nombrar y reorganizar en tipos todo lo que nos rodea, quizás así nos es más sencillo justificarlo, porque necesitamos justificarlo todo.

Parecemos estar obviando, o quizás olvidando, la necesidad del propio individuo a reivindicarse como tal.

Seguimos las tendencias de  moda a rajatabla, tanto para compartirlas y formar parte de ellas, como para manifestarnos en contra. Pero, con todo y con eso, funcionamos en pos de un algo ya definido.

Decía Lipovetsky que «La moda son siempre los demás» (El imperio de lo efímero). Da que pensar…¿ verdad? 

«¿Esta cosa? Oh, bien. Entiendo. Tu crees que esto no tiene nada qué ver contigo. Vas a tu armario y escoges, no sé, ese suéter viejo de color azul, por ejemplo porque quieres decirle al mundo que te respetas demasiado como para interesarte por lo que usas. Pero lo que no sabes es que ese suéter no es sólo azul. No es turquesa. No es azul ultramar. Es en realidad, cerúleo. (…) Luego, el cerúleo apareció rápidamente en las colecciones de ocho diseñadores. Y después se fue filtrando en las tiendas departamentales para luego ir a parar a un trágico Casual Corner donde tú, sin duda, lo sacaste de un canasto de liquidación. No obstante, ese azul representa millones de dólares e incontables empleos y es algo cómico que pienses que tomaste una decisión que te exime de la industria de la moda cuando de hecho, estás usando un suéter seleccionado para ti por la gente de esta sala. Entre un montón de cosas.»

 

Ya pasado el carnaval y justo cuando acaba de cumplirse un mes  de la muerte de David Bowie,  lejos de subirnos al carro de homenajes y recordatorios oportunistas, nos parece imprescindible remarcar su figura como un referente.

La llegada a escena de Bowie transformó y replanteó  el universo sexual, social, estético y artístico habido y por haber hasta la época.

Fue él quien con sus discos, sus letras y su imagen, invitó a millones de personas en todo el mundo a replantearse su identidad y manifestarla sin miedo.

«El chico que vino de las estrellas» marcó un antes y un después en la vida de mucha gente, rompiendo así tabúes y clichés.

Tienes a tu madre confundida / No sabe si eres un chico o una chica / Oh, cariño, tu pelo está perfecto, salgamos esta noche (…) Nos gusta bailar y tenemos un aspecto divino” (‘Rebel Rebel’, 1974)

Personajes de la talla de Bowie son difíciles de encontrar, pero los hay, y lo más importante es que son un claro ejemplo a seguir, toda una declaración de principios e intenciones.

Reivindicar nuestra identidad como propia, al margen de corrientes de moda, al margen de ser o no aceptados por la sociedad.

Reinventarse a cada instante, experimentar, disfrutar, crear, jugar …vivir!!

Este es el legado a mi parecer más grande que nos podía dejar David Bowie, conócete, explórate, pero sé siempre fiel a ti mismo.

Todo un reto, ¿no?

We can be heroes…

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